RVG
Audio:
Drama
  • Drama
  • Non-Drama
Text Size

Salmos 44 - Español - 2004 Reina Valera Gomez Bible - Bible.is - SPNRVG

  1  «Al Músico principal; para los hijos de Coré: Masquil» Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.   2  Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos; afligiste a los pueblos, y los arrojaste.   3  Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, ni su brazo los libró; sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.   4  Tú, oh Dios, eres mi Rey; manda salvación a Jacob.   5  Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; en tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.   6  Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará.   7  Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, y has avergonzado a los que nos aborrecían.   8  En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, y para siempre alabaremos tu nombre. Selah   9  Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales con nuestros ejércitos.   10  Nos has hecho retroceder ante el enemigo, y los que nos aborrecían nos han saqueado para sí.   11  Nos pusiste como a ovejas para comida, y nos esparciste entre las naciones.   12  Has vendido a tu pueblo de balde, y no acrecentaste tu riqueza con su precio.   13  Nos pusiste por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a los que nos rodean.   14  Nos pusiste por proverbio entre las naciones, por movimiento de cabeza en los pueblos.   15  Cada día mi vergüenza está delante de mí, y me cubre la confusión de mi rostro,   16  por la voz del que me injuria y vitupera, por razón del enemigo y del vengativo.   17  Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu pacto.   18  No se ha vuelto atrás nuestro corazón, ni nuestros pasos se han apartado de tu camino;   19  aunque nos quebrantaste en el lugar de los dragones y nos cubriste con sombra de muerte.   20  Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, o extendido nuestras manos a dios ajeno,   21  ¿No demandaría Dios esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.   22  Pero por causa de ti nos matan cada día; somos contados como ovejas para el matadero.   23  Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no nos deseches para siempre.   24  ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?   25  Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado con la tierra.   26  Levántate para ayudarnos, y redímenos por tu misericordia.