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Tobías 1 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Historia de Tobit, hijo de Tobiel, hijo de Ananiel, hijo de Aduel, hijo de Gabael, de la descendencia de Asiel, de la tribu de Neftalí,   2  que en tiempos de Salmanasar, rey de Asiria, fue deportado desde Tisbé, situada al sur de Cadés de Neftalí, en la alta Galilea, por encima de Jasor, detrás de la ruta occidental, al norte de Fogor.   3  Yo, Tobit, he actuado con lealtad y he practicado las buenas obras todos los días de mi vida, dando muchas limosnas a mis hermanos y compatriotas, que vinieron conmigo deportados a Nínive, al país de los asirios.   4  Cuando todavía era joven y vivía en Israel, mi país, toda la tribu de Neftalí, mi antepasado, se separó de la dinastía de David y de Jerusalén, la ciudad que el Señor había elegido entre todas las tribus de Israel para que en ella le ofrecieran sacrificios. Allí se había consagrado el templo, morada de Dios, que había sido edificado para todas las generaciones por siempre.   5  Todos mis hermanos, e incluso la tribu de Neftalí, mi antepasado, ofrecían sacrificios sobre todas las montañas de Galilea al becerro que Jeroboán, rey de Israel, había erigido en Dan.   6  Sin embargo yo, casi siempre solo, iba a Jerusalén en las fiestas, como manda a todo Israel una ley perpetua. Me apresuraba a llevar a Jerusalén las primicias y diezmos del ganado y la primera lana de las ovejas.   7  Se lo entregaba a los sacerdotes, hijos de Aarón, para el altar. A los levitas que servían en Jerusalén les daba el diezmo del trigo, del vino, del aceite, de las granadas, de los higos y de los otros frutos de los árboles. Y el segundo diezmo de cada seis años lo cambiaba en dinero e iba a gastarlo en Jerusalén cada año.   8  El tercer diezmo se lo daba a las viudas y a los huérfanos, y a los prosélitos incorporados a Israel. Se lo daba cada tres años y lo comíamos según lo prescrito en la ley de Moisés, y según las instrucciones de Débora, madre de mi abuelo Ananiel. (Porque mi padre había muerto, dejándome huérfano).   9  Cuando me hice mayor, tomé como mujer a Ana, de la descendencia de nuestra familia, y engendré de ella un hijo al que puse el nombre de Tobías.   10  Luego fui deportado a Asiria y me establecí en Nínive. Todos mis hermanos, los de mi raza, comían los mismos alimentos que los paganos;   11  pero yo tuve cuidado de no comer los alimentos de los paganos.   12  Yo tenía presente a Dios en todo lo que hacía,   13  y por eso el Altísimo hizo que me ganara el favor de Salmanasar a quien yo abastecía de todo lo que necesitaba.   14  Hasta que él murió, iba con frecuencia a Media para hacerle compras. Una vez dejé en depósito unos sacos con trescientos cuarenta kilos de plata en casa de Gabael, hijo de mi hermano Gabrí, en Ragués de Media.   15  Pero cuando murió Salmanasar y su hijo Senaquerib le sucedió en el trono, se cortaron las comunicaciones con Media y no pude seguir yendo allí.   16  En tiempo de Salmanasar hice muchas limosnas a mis hermanos, a los de mi raza.   17  Daba mis alimentos a los que tenían hambre y mis ropas a los que estaban desnudos. Y si veía a alguno de los de mi raza muerto y abandonado detrás de las murallas de Nínive, lo enterraba.   18  Yo enterré a los que mandó asesinar Senaquerib cuando vino huyendo de Judá, después que el rey del cielo lo castigó por las blasfemias que había proferido. Enojado, mató a muchos israelitas. Yo robé sus cadáveres y los enterré a escondidas. Cuando Senaquerib los buscó, no logró encontrarlos.   19  Un habitante de Nínive fue al rey y me denunció, diciéndole que era yo quien los enterraba. Entonces me escondí; al enterarme de que el rey sabía que era yo, y que me buscaban para matarme, tuve miedo y huí.   20  Entonces me confiscaron todos mis bienes; todo fue a parar al tesoro real. Sólo me quedaron Ana, mi mujer, y Tobías, mi hijo.   21  No habían pasado cuarenta días, cuando sus dos hijos mataron a Senaquerib y huyeron a las montañas de Ararat. Entonces le sucedió en el trono Asaradón, su hijo. Este colocó a Ajicar, hijo de mi hermano Anael, como jefe de la hacienda de todo el reino, con autoridad sobre toda la administración.   22  Ajicar intercedió por mí y pude regresar a Nínive. Ajicar había sido copero mayor, guardián del sello, administrador y contable durante el reinado de Senaquerib, rey de los asirios, y Asaradón le confirmó en sus cargos. Era de mi familia, sobrino mío.