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Romanos 1 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Soy Pablo, siervo de Cristo Jesús, elegido como apóstol y destinado a proclamar el evangelio que Dios   2  había prometido por medio de sus profetas en las Escrituras santas.   3  Este evangelio se refiere a su Hijo, nacido en cuanto hombre de la descendencia de David,   4  y constituido por su resurrección de entre los muertos Hijo poderoso de Dios según el Espíritu santificador: Jesucristo, Señor nuestro,   5  por quien hemos recibido la gracia de ser apóstoles, a fin de que para gloria de su nombre, respondan a la fe todos los paganos,   6  entre las cuales también están ustedes que han sido elegidos por Jesucristo.   7  A todos los que están en Roma y han sido elegidos amorosamente por Dios para constituir su pueblo, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y de Jesucristo el Señor.   8  Ante todo, doy gracias a mi Dios por ustedes mediante Jesucristo, porque en todo el mundo es reconocida la fe de ustedes.   9  Dios, a quien rindo culto de todo corazón anunciando el evangelio de su Hijo, es testigo de que los recuerdo sin cesar.   10  Continuamente pido a Dios que me conceda ir a visitarlos.   11  Deseo ardientemente verlos, para comunicarles algún don espiritual que los fortalezca;   12  o más bien para confortarnos mutuamente en la fe común, la de ustedes y la mía.   13  Deben saber, hermanos, que he intentado muchas veces ir a visitarlos, pero hasta el presente me lo han impedido. Pretendía recoger algún fruto también entre ustedes, lo mismo que en los demás pueblos.   14  Y es que debo dedicarme por igual a civilizados y a no civilizados, a sabios y a ignorantes.   15  Así que, por lo que a mí toca, estoy listo para anunciarles el evangelio también a ustedes, los que están en Roma.   16  Pues no me avergüenzo del evangelio, que es fuerza de Dios para que se salve todo el que cree, los judíos en primer lugar y también los que no lo son.   17  Porque en él se manifiesta la justicia de Dios a través de una fe en continuo crecimiento, como dice la Escritura: El justo en virtud de la fe, vivirá.   18  En efecto, la ira de Dios se manifiesta desde el cielo contra todo tipo de impiedad e injusticia de aquellos hombres que obstaculizan injustamente la verdad.   19  Pues lo que se puede conocer de Dios, lo tienen claro ante sus ojos, ya que así les fue manifestado por Dios.   20  Y es que lo invisible de Dios, su eterno poder y su divinidad, se ha hecho visible desde la creación del mundo, por medio de las cosas creadas. Así que no tienen excusa,   21  porque, habiendo conocido a Dios, no lo han glorificado, ni le han dado gracias, sino que han puesto sus pensamientos en cosas sin valor y se ha oscurecido su torpe corazón.   22  Alardeando de sabios, se han hecho necios   23  y han cambiado la gloria del Dios incorruptible por representaciones de hombres corruptibles, e incluso de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.   24  Por eso Dios los ha entregado, siguiendo el impulso de sus apetitos, a una impureza tal que degrada sus propios cuerpos.   25  Es la consecuencia de haber cambiado la verdad de Dios por la mentira, y de haber adorado y dado culto a la criatura en lugar de dárselo al Creador, que es bendito por siempre. Amén.   26  Así pues, Dios los ha entregado a pasiones vergonzosas: porque incluso sus mujeres han cambiado las relaciones naturales del sexo por usos antinaturales;   27  e igualmente los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se han encendido en deseos de unos por otros. Hombres con hombres cometen acciones vergonzosas y reciben en su propio cuerpo el pago merecido por su extravío.   28  Y por haber rechazado el verdadero conocimiento de Dios, Dios los ha dejado a merced de su mente depravada, que los impulsa a hacer lo que no deben.   29  Están llenos de todo tipo de injusticia, malicia, codicia y perversidad; son envidiosos, homicidas, violentos, mentirosos, malintencionados, chismosos,   30  calumniadores, impíos, insolentes, soberbios, arrogantes, inventores de maldades, rebeldes a sus padres,   31  irreflexivos, desleales, crueles y despiadados.   32  Conocen bien el decreto de Dios según el cual los que cometen tales acciones son dignos de muerte, pero no contentos con hacerlas, aplauden incluso a los que las cometen.