1 (CAP. 60) Al maestro de coro; con arpas. Salmo de David. 2 ¡Escucha, oh Dios, mi clamor; atiende a mi súplica! 3 Desde el extremo de la tierra te invoco con el corazón destrozado. Condúceme a una roca inaccesible, 4 porque tú eres mi refugio, mi fortaleza frente al enemigo. 5 Que yo habite en tu tienda para siempre, refugiado al amparo de tus alas. 6 Porque tú, oh Dios, tienes en cuenta mis promesas, me concedes la herencia de los que honran tu nombre. 7 Haz que los días del rey sean muchos, que sus años duren muchas generaciones; 8 que reine siempre en presencia de Dios, que el amor y la fidelidad lo protejan. 9 Yo cantaré a tu nombre sin cesar, cumpliendo mis promesas día tras día.