1 (CAP. 41) Al maestro de coro. Oda de los hijos de Coré. 2 Como busca la cierva corrientes de agua, así, Dios mío, te busca todo mi ser. 3 Tengo sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? 4 Las lágrimas son mi alimento día y noche, mientras me preguntan todo el día: ¿Dónde está tu Dios? 5 Me lleno de nostalgia al recordar cómo entraba en el recinto, e iba hacia el templo de Dios, en medio del pueblo en fiesta, entre gritos de alegría y acción de gracias. 6 ¿Por qué estoy desconsolado? ¿Por qué me siento angustiado? Esperaré en Dios y le daré gracias de nuevo, porque él es mi salvador y mi Dios. 7 Estoy profundamente desconsolado; por eso te recuerdo desde el Jordán y el Hermón y el monte Mizar. 8 Con el estruendo de tus cascadas un abismo llama a otro abismo; todas tus tormentas y tus olas han pasado sobre mí. 9 Durante el día el Señor me brinda su amor, por la noche mi canto y mi oración son para el Dios de mi vida. 10 Digo a Dios: roca mía, ¿por qué me has olvidado?, ¿Por qué estoy afligido, oprimido por el enemigo? 11 Los insultos de mis adversarios quebrantan mis huesos, mientras me preguntan todo el día: ¿Dónde está tu Dios? 12 ¿Por qué estoy desconsolado? ¿Por qué me siento angustiado? Esperaré en Dios y le daré gracias de nuevo porque él es mi salvador y mi Dios.