1 (CAP. 111) ¡Aleluya! Dichoso el que respeta al Señor, y se complace en sus mandamientos. 2 Su descendencia será poderosa en la tierra, la raza de los hombres buenos será bendecida. 3 Abundarán las riquezas en su casa, su rectitud permanece para siempre. 4 Como luz para los buenos brilla en la oscuridad el que es compasivo, misericordioso y recto. 5 Dichoso el hombre que se apiada y presta, y administra con honradez sus asuntos: 6 el hombre recto jamás sucumbirá y su recuerdo permanecerá por siempre; 7 no tiene miedo a las malas noticias, confía en el Señor y se siente seguro; 8 su corazón está sereno, no tiene miedo, y triunfará sobre sus adversarios. 9 Da sin medida al necesitado, su rectitud permanece para siempre, y mantiene con dignidad su frente en alto. 10 Al verlo, el malvado se enfurece, se consume rechinando los dientes; pero los deseos de los malvados fracasarán.