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Lamentaciones 3 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Yo he experimentado la desgracia bajo el látigo de su castigo.   2  El me llevaba y me conducía en medio de la oscuridad, sin luz.   3  Contra mí, en efecto, sigue descargando su ira todo el día.   4  Ha deshecho mi carne y mi piel, ha quebrantado mis huesos.   5  Ha levantado en torno a mí un cerco de amargura y sufrimiento.   6  Me ha hecho habitar en la oscuridad como los que ya han muerto.   7  Me ha encerrado y no puedo salir, me ha cargado de cadenas.   8  Aún cuando grito y pido ayuda, se hace sordo a mi oración.   9  Me cierra el camino con piedras talladas, obstruye mis senderos.   10  Como oso al acecho, como león emboscado ha sido para mí.   11  Confunde mi camino y me destroza, luego me deja desolado.   12  Tiende su arco y me hace blanco de sus flechas.   13  En mis carnes se han clavado las flechas que llevaba.   14  Mi gente se burla de mí, me dedican refranes todo el día.   15  Me ha saciado de amargura, me ha dado a beber ajenjo.   16  Me quiebra los dientes con piedras, me revuelca en el polvo.   17  La paz se ha alejado de mí, ya no sé lo que es la felicidad.   18  Pensé: «Se ha agotado mi fuerza y mi esperanza en el Señor».   19  El recuerdo de mi desgracia y mi amargura es ajenjo y veneno.   20  Constantemente lo recuerdo y me encuentro deprimido.   21  Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza:   22  el amor del Señor no se acaba, ni se agota su compasión.   23  Cada mañana se renueva; ¡qué grande es tu fidelidad!   24  Me digo: «El Señor es mi herencia, por eso espero en él».   25  El Señor es bueno para quien confía en él, para quien lo busca.   26  Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor;   27  es bueno que el hombre sea dócil desde su juventud;   28  que se esté solo y silencioso cuando la desgracia venga sobre él;   29  que se humille hasta besar el suelo, pues quizás exista esperanza;   30  que ponga la mejilla a quien lo golpea y que lo llenen de ofensas.   31  Porque el Señor no rechaza a los hombres para siempre,   32  y después de afligir se compadece con inmenso amor.   33  Pues no se complace en castigar y afligir a los hombres.   34  Cuando se pisotea a todos los cautivos de un país,   35  cuando se quebranta el derecho de alguien ante los ojos del Altísimo,   36  o se extorsiona a alguien en un juicio, ¿acaso no lo ve el Señor?   37  ¿Quién dice algo y lo ejecuta, sin que el Señor lo mande?   38  ¿No proceden del Altísimo los males y los bienes?   39  ¿Por qué se lamenta el hombre, si vive a pesar de sus pecados?   40  Revisemos nuestra conducta, y convirtámonos al Señor;   41  elevemos sinceramente nuestra oración al Dios del cielo.   42  Nosotros nos rebelamos y pecamos, pero tú no perdonaste.   43  Enojado nos has perseguido, nos has matado sin piedad.   44  Te ocultaste detrás de las nubes para que no llegue a ti la oración.   45  Nos has convertido en basura y desecho, entre los pueblos.   46  Todos nuestros enemigos comentan nuestro fracaso.   47  Miedo y muerte nos han tocado en suerte, exterminio y ruina.   48  Ríos de lágrimas brotan de mis ojos por la ruina de la capital de mi pueblo.   49  Mis ojos lloran sin descanso, y no les daré reposo   50  hasta que el Señor se incline y mire desde lo alto de los cielos.   51  Me duelen los ojos de tanto llorar por todas las hijas de mi ciudad.   52  Me han dado caza como a un pájaro los que me odian sin motivo.   53  Me han arrojado vivo a un pozo y lo han tapado con una piedra.   54  Las aguas me cubrían la cabeza, y pensé: «¡Estoy perdido!»   55  Invoqué tu nombre, Señor, desde lo profundo del pozo.   56  Escucha mi voz: ¡No cierres tu oído a mis gritos de socorro!   57  El día en que te invoqué, te acercaste y me dijiste: «¡No temas!».   58  Señor, tú has defendido mi causa, me has rescatado.   59  Has visto la injusticia que me hacen: «¡Defiende mi causa!».   60  Has visto su rencor, todo lo que traman contra mí.   61  Has oído sus insultos, Señor, y cómo traman mi desgracia.   62  Lo que mis adversarios dicen y conspiran contra mí todo el día.   63  Míralos, en todo momento soy el blanco de sus burlas.   64  Dales su merecido, Señor, de acuerdo con sus acciones.   65  ¡Enduréceles el corazón y caiga tu maldición sobre ellos!   66  ¡Persíguelos con saña, Señor; extermínalos debajo del cielo!