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Job 34 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Elihú continuó hablando y dijo:   2  ¡Ustedes, los sabios, escuchen mis palabras, ustedes, los entendidos, atiéndanme.   3  Porque así como el oído distingue las palabras, y el paladar saborea los alimentos,   4  busquemos nosotros lo que es justo y veamos entre todos lo que es bueno.   5  Job dice: «Soy inocente pero Dios no me hace justicia.   6  Defiendo mi derecho y paso por mentiroso; aunque no he pecado, mi herida es incurable».   7  ¿Hay alguien como Job, que diga un chorro de insolencias,   8  que se junte con los malvados, y camine con los perversos?   9  ¿No ha dicho él: «De nada le sirve al hombre buscar el auxilio de Dios»?   10  Escúchenme, pues, hombres prudentes: ¡Lejos de Dios la maldad! ¡Lejos del Poderoso la injusticia!   11  Dios paga a cada cual según sus obras, lo retribuye conforme a su conducta.   12  No, Dios no hace el mal, el Poderoso no quebranta el derecho.   13  ¿De quién ha recibido el gobierno de la tierra? ¿Quién le ha confiado el universo?   14  Si Dios sólo pensara en sí mismo, y retirara su espíritu y su aliento,   15  al instante morirían los vivientes y regresarían de nuevo al polvo.   16  Si tienes juicio, escucha esto, atiende a mis palabras.   17  ¿Puede acaso gobernar el que odia la justicia? ¿Te atreverás a condenar al más justo,   18  a quien puede llamar “infame” al rey y “malvados” a los grandes;   19  a quien no favorece a los poderosos, ni hace distinción entre el rico y el pobre, porque todos son obra de sus manos?   20  En un instante mueren en plena noche; se agita el pueblo y ellos desaparecen, el tirano es derribado sin esfuerzo.   21  Pues sus ojos vigilan los caminos del hombre; él conoce todos sus pasos,   22  y no hay oscuridad ni sombras donde puedan esconderse los malvados.   23  Dios no ha dado al hombre un plazo fijo para presentarse a juicio ante él;   24  aplasta a los poderosos sin necesidad de indagar, y coloca a otros en su puesto.   25  En una noche los derriba y los destroza, porque conoce sus acciones.   26  Los azota como a criminales y a la vista de todos los castiga,   27  pues se han apartado de él y no han seguido sus caminos;   28  han provocado el grito del débil, y ha llegado hasta Dios el clamor de los pobres.   29  Pero si Dios no interviene, ¿quién podrá reprochárselo? Si se esconde, ¿quién podrá verlo? Dios vigila a naciones e individuos,   30  para que no se imponga el impío, ni triunfe quien engaña al pueblo.   31  Si alguien dice a Dios: «Me he equivocado, no volveré a pecar;   32  lo que yo no veo, muéstramelo tú; si he cometido injusticia, no volveré a hacerlo»,   33  ¿tiene Dios que retribuir según tu criterio, si no estás de acuerdo con su juicio? Como la decisión es tuya y no mía, di todo lo que sabes.   34  Los hombres sabios que me escuchan, y los prudentes me dirán:   35  «Job habla sin saber, no tienen sentido sus palabras.   36  Que sea examinado a fondo, pues sus respuestas son propias de un impío.   37  A su pecado añade la rebelión, se burla de nosotros y no cesa de hablar contra Dios».