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Jeremías 32 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Palabra que el Señor dirigió a Jeremías el año décimo del reinado de Sedecías, correspondiente al décimo octavo del reinado de Nabucodonosor.   2  Por entonces el ejército del rey de Babilonia sitiaba Jerusalén y el profeta Jeremías estaba encerrado en el patio de guardia del palacio real de Judá.   3  Sedecías, rey de Judá, había mandado encerrarlo allí con esta acusación: «¿Por qué andas profetizando: Esto dice el Señor: Voy a entregar a esta ciudad en poder del rey de Babilonia.   4  Sedecías, rey de Judá, no escapará del poder de los caldeos, sino que será entregado sin remedio en poder del rey de Babilonia y tendrá que vérselas con él cara a cara.   5  Sedecías será llevado a Babilonia donde permanecerá hasta que yo me ocupe de él –oráculo del Señor–. De nada servirá oponerse a los caldeos?».   6  Jeremías dijo: –El Señor me ha hablado así:   7  Mira, Janamel, hijo de tu tío Salún, tiene la intención de proponerte lo siguiente: «Compra mi campo de Anatot, porque a ti te corresponde comprarlo, según las leyes del rescate».   8  En efecto, conforme a la palabra del Señor, mi primo Janamel vino al patio de guardia donde yo estaba prisionero y me dijo: –Compra mi campo de Anatot, en el territorio de Benjamín, pues a ti te corresponde comprarlo según las leyes del rescate. Cómpratelo. Me di cuenta de que era cosa del Señor;   9  compré a mi primo Janamel el campo de Anatot, y le pagué el precio: diecisiete monedas de plata.   10  Redacté el contrato, lo sellé, busqué testigos y pesé el dinero en la balanza.   11  Tomé el contrato de compra, la copia sellada, según las leyes, y también la copia abierta,   12  y se las entregué a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante de mi primo Janamel, de los testigos que habían firmado el contrato y de todos los judíos que se hallaban en el patio de guardia.   13  Y delante de ellos di esta orden a Baruc:   14  –Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Toma estos documentos, este contrato de compra, la copia sellada y la copia abierta y mételos en una vasija de barro, para que puedan conservarse mucho tiempo;   15  porque así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Todavía se comprarán casas, campos y viñas en esta tierra.   16  Después de entregar a Baruc, hijo de Nerías, el contrato de compra, dirigí al Señor esta oración:   17  –¡Ah, Señor, tú has hecho el cielo y la tierra con brazo fuerte y poderoso; nada te es imposible!   18  Muestras tu amor a mil generaciones sin fin, pero castigas la maldad de los padres en sus hijos. Eres un Dios grande y fuerte que llevas por nombre Señor todopoderoso;   19  tus planes son grandiosos, tus acciones poderosas; tus ojos vigilan la conducta de los hombres para darle a cada uno de acuerdo con sus actos.   20  Tú has realizado signos y prodigios en Egipto, cuyo recuerdo perdura hasta hoy; tu nombre se ha hecho así famoso por siempre, tanto en Israel como entre todos los hombres.   21  Tú sacaste a tu pueblo Israel de Egipto, con signos y prodigios, con brazo fuerte y poderoso, sembrando gran terror.   22  Y les diste esta tierra que mana leche y miel como habías jurado a sus antepasados.   23  Ellos entraron y la ocuparon, pero no te obedecieron ni caminaron según tu ley; no hicieron lo que les habías mandado, y por eso les has enviado esta gran desgracia.   24  Los terraplenes para el asalto llegan ya hasta la ciudad que va a caer en poder de los caldeos que la conquistarán, acosada por la espada, el hambre y la peste. Todo lo que que habías anunciado está sucediendo. Lo estás viendo   25  y, sin embargo tú, Señor, me mandas que en presencia de testigos compre este campo, cuando la ciudad está a punto de caer en poder de los caldeos.   26  Entonces el Señor habló así a Jeremías:   27  –Yo soy el Señor, el Dios de todo ser viviente. ¿Hay algo imposible para mí?   28  Por eso así dice el Señor: Entrego esta ciudad en poder de los caldeos y de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para que la conquiste.   29  Los caldeos que atacan la ciudad entrarán en ella y la incendiarán; quemarán las casas, en cuyas terrazas los israelitas han quemado incienso a Baal y han hecho ofrendas a otros dioses para ofenderme.   30  Porque tanto los de Israel como los de Judá no han hecho más que ofenderme desde su juventud; los israelitas, en efecto, me han ofendido continuamente con su conducta –oráculo del Señor–   31  y esta ciudad ha provocado mi enojo y mi furor desde el día en que se fundó hasta hoy. Así que la haré desaparecer de mi vista,   32  pues tanto los de Israel como los de Judá me han ofendido haciendo el mal junto con sus reyes, príncipes, sacerdotes, profetas y con todos los habitantes de Judá y de Jerusalén.   33  Me han dado la espalda, no quieren mirarme de frente; por más que he tratado de enseñarles sin descanso, no han querido escuchar ni dejarse enseñar.   34  Hasta han profanado el templo consagrado a mi nombre, poniendo allí sus ídolos,   35  y han construido lugares de culto a Baal en el valle de Ben-Hinón, para sacrificar sus hijos e hijas a Moloc. Esto es algo que yo nunca les mandé, ni jamás se me pasó por la cabeza que Judá podría cometer tal infamia y pecar hasta tal punto.   36  Y ahora, he aquí lo que dice el Señor, Dios de Israel a esta ciudad de la que ustedes dicen: «va a caer en poder del rey de Babilonia acosada por la espada, el hambre y la peste»:   37  Yo los reuniré de todos los países por donde mi enojo, mi furor y mi gran indignación los dispersó; los conduciré de nuevo a este lugar y haré que vivan seguros en él.   38  Serán mi pueblo y yo seré su Dios;   39  haré que sólo piensen y sólo se comporten de modo que ya siempre me rindan culto para su bien y el de todos sus habitantes.   40  Estableceré con ellos una alianza eterna; no cesaré de favorecerlos y les daré un corazón fiel, para que no vuelvan a alejarse de mí.   41  Mi alegría consistirá en hacerles el bien y los plantaré permanentemente en esta tierra, con todo mi corazón y con toda mi alma.   42  Pues así dice el Señor: «Como he traído sobre este pueblo esta gran desgracia, así traeré sobre ellos todo el bien que les anuncio».   43  Todavía se comprarán campos en esta tierra de la que ustedes dicen: «se ha convertido en lugar desértico, sin hombres ni animales: ha caído en poder de los caldeos».   44  Se comprarán campos por dinero, se redactarán contratos, que serán firmados ante testigos en el territorio de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, de la montaña, del llano y del Negueb. Porque yo cambiaré la suerte de esta tierra. Oráculo del Señor.