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Génesis 21 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  El Señor se fijó en Sara, como había dicho, y cumplió lo que le había prometido.   2  Ella concibió y dio un hijo a Abrahán en su vejez, en el tiempo predicho por Dios.   3  Al hijo que le nació de Sara, Abrahán le puso el nombre de Isaac.   4  Abrahán circuncidó a su hijo Isaac, a los ocho días, como Dios le había mandado.   5  Tenía Abrahán cien años cuando le nació su hijo Isaac.   6  Sara dijo: –Dios me ha hecho reír, y todos los que lo oigan reirán conmigo.   7  Y añadió: –¿Quién le iba a decir a Abrahán que Sara amamantaría hijos? Y, sin embargo, yo le he dado un hijo en su vejez.   8  Creció el niño y lo destetaron. Abrahán dio un gran banquete el día que destetaron a Isaac.   9  Sara vio que el hijo nacido a Abrahán de Agar, la egipcia, jugaba con Isaac,   10  y dijo a Abrahán: –Echa a esa esclava y a su hijo, pues el hijo de esa esclava no compartirá la herencia con mi hijo Isaac.   11  Abrahán se disgustó mucho, porque se trataba de su hijo.   12  Pero Dios le dijo: –No tengas pena por el muchacho ni por tu esclava; haz lo que te pide Sara, porque la descendencia que llevará tu nombre será la de Isaac.   13  Pero también del hijo de la esclava haré yo un gran pueblo, por ser descendiente tuyo.   14  Entonces Abrahán se levantó muy de mañana, tomó pan y un odre lleno de agua y se lo dio a Agar; puso al niño sobre sus hombros y la despidió. Ella se fue y anduvo errante por el desierto de Berseba.   15  Cuando se terminó el agua del odre, dejó al ni-ño bajo un matorral   16  y fue a sentarse enfrente, a la distancia de un tiro de arco pues pensaba: «No quiero ver morir al niño». Pero cuando se sentó enfrente, el niño empezó a llorar a gritos.   17  Dios oyó los gritos del niño, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: –¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha escuchado los gritos del niño ahí donde está.   18  Levántate, toma al niño, agárralo de la mano, porque de él haré yo un gran pueblo.   19  Entonces Dios abrió los ojos de Agar, y ella vio un pozo de agua; fue a llenar el odre y dio de beber al niño.   20  Dios estaba con el niño, que creció, vivió en el desierto y llegó a ser un buen arquero.   21  Vivió en el desierto de Farán, y su madre lo casó con una mujer egipcia.   22  Por aquel tiempo Abimélec, acompañado por Picol, jefe de su ejército, fue a decir a Abrahán: –Dios está contigo en todo lo que haces.   23  Así que, júrame aquí por Dios, que no me engañarás a mí, ni a mis hijos, ni a mis parientes, sino que me tratarás a mí y al país que te ha recibido con la misma lealtad con que yo te he tratado.   24  Abrahán respondió: –Lo juro.   25  Pero después Abrahán tuvo que llamar la atención a Abimélec a propósito de un pozo del que los siervos de Abimélec se habían apoderado por la fuerza.   26  Abimélec le dijo: –No sé quién ha podido hacer eso; tú no me lo habías dicho, ni yo me había enterado hasta hoy.   27  Luego Abrahán tomó ovejas y vacas y se las dio a Abimélec y los dos hicieron un pacto.   28  Abrahán apartó siete corderas del rebaño,   29  y Abimélec le preguntó: –¿Qué significan estas siete corderas que has apartado?   30  Abrahán dijo: –Tú aceptarás de mi mano estas siete corderas como prueba de que yo he cavado este pozo.   31  Por eso aquel lugar se llama Berseba –es decir, Pozo del Juramento–, porque allí juraron los dos.   32  Después de hacer este pacto en Berseba, se levantó Abimélec con Picol, jefe de su ejército, y regresó al país de los filisteos.   33  Abrahán plantó en Berseba un tamarisco e invocó allí al Señor Dios eterno.   34  Abrahán permaneció mucho tiempo en el país de los filisteos.