BDA
Audio:
Drama
  • Drama
  • Non-Drama
Text Size

Esdras 4 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Cuando los enemigos de Judá y Benjamín tuvieron noticia de que los repatriados estaban reconstruyendo el santuario del Señor, Dios de Israel,   2  se presentaron a Zorobabel, a Josué y a los jefes de familia y les dijeron: –Permítannos colaborar con ustedes en la reconstrucción, ya que también nosotros adoramos, como ustedes, al mismo Dios y le ofrecemos sacrificios desde que Asaradón, rey de Asiria, nos instaló aquí.   3  Zorobabel, Josué y los otros jefes de familia les contestaron: –No edificaremos juntos un templo a nuestro Dios; conforme a la orden de Ciro, rey de Persia, lo edificaremos nosotros solos en honor del Señor, Dios de Israel.   4  Entonces la gente del país se puso a desalentar al pueblo de Judá y a intimidarlos para que no siguieran construyendo.   5  Sobornaron contra ellos a algunos consejeros para hacer fracasar su proyecto y se mantuvieron en esta actitud durante todo el reinado de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Darío, rey de Persia.   6  Al comienzo del reinado de Jerjes, denunciaron también por escrito a los habitantes de Judá y de Jerusalén.   7  Y en tiempo de Artajerjes, Bislán, Mitrídates, Tabeel y el resto de sus colegas presentaron denuncias por escrito a Artajerjes, rey de Persia. La denuncia estaba escrita en arameo con aclaraciones también en arameo.   8  A su vez el gobernador Rejún y el secretario Simsay, escribieron al rey Artajerjes una carta contra Jerusalén.   9  Firmaban la carta el gobernador Rejún, el secretario Simsay y sus otros colegas de Din, Afarsatak, Tarpel, Afarás, Esek, Babilonia, Susa, Deha, Elam,   10  y del resto de los pueblos que el grande e ilustre Asnapar deportó y estableció en las ciudades de Samaría y en el resto del país, al otro lado del Eufrates.   11  Esta es la copia de la carta que le enviaron: Al rey Artajerjes, tus servidores, la gente del otro lado del Eufrates:   12  Sepa el rey que los judíos que partieron de ahí y vinieron a Jerusalén están reconstruyendo esta ciudad rebelde y malvada. Están dispuestos a restaurar la muralla y ya han echado los cimientos.   13  El rey debe saber que si esta ciudad es reconstruida y sus murallas restauradas, en adelante se negarán a pagar tributos, impuestos y derechos de tránsito, lo que repercutirá en el erario real.   14  Ahora bien, nosotros que vivimos a expensas del palacio, no podemos soportar que el rey sea despreciado como vemos que lo está siendo. Por eso enviamos al rey esta información,   15  para que investigue en los anales de sus antepasados. En ellos hallarás y comprobarás que esta es una ciudad rebelde, funesta para los reyes y las provincias y, ya desde antiguo, fermento de insurrección. Por este motivo fue destruida.   16  Nosotros prevenimos al rey que si esta ciudad es reconstruida y sus murallas restauradas, pronto perderás todos los territorios al otro lado del río Eufrates.   17  El rey envió esta respuesta: Al gobernador Rejún, al secretario Simsay y a sus otros colegas residentes en Samaría, y en las demás regiones al otro lado del Eufrates. Salud.   18  La carta que nos han enviado ha sido puntualmente traducida y leída en mi presencia.   19  He dado orden para que se investigue, y se ha comprobado, efectivamente, que esa ciudad se ha sublevado desde muy antiguo contra los reyes y que ha sido un fermento constante de revueltas e insurrecciones.   20  Hubo en Jerusalén reyes poderosos que dominaron sobre todo el territorio al otro lado del Eufrates, a quienes se pagaba tributos, impuestos y derechos de tránsito.   21  Ordenen, pues, que se suspenda la reconstrucción de esa ciudad hasta nueva orden.   22  No sean negligentes en esto, para evitar males mayores en perjuicio de los reyes.   23  En cuanto la carta del rey Artajerjes fue leída ante el gobernador Rejún, el secretario Simsay y sus colegas, todos ellos salieron rápidamente hacia Jerusalén y obligaron por la fuerza a los judíos a suspender las obras.   24  Se detuvo, pues, el trabajo del templo de Dios, que está en Jerusalén, y estuvo suspendido hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.