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Éxodo 33 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  El Señor dijo a Moisés: –Vete y sal de aquí tú, y el pueblo que sacaste de Egipto, hacia la tierra que juré dar a Abrahán, Isaac y Jacob, cuando les decía: «A tu descendencia se la daré».   2  Enviaré mi ángel delante de ti y desalojaré a los cananeos, amorreos, hititas, pereceos, jeveos y jebuseos;   3  encamínate a la tierra que mana leche y miel. Sin embargo, yo no iré contigo, porque ustedes son un pueblo terco y terminaría aniquilándolos por el camino.   4  Al oír el pueblo estas duras palabras, quedó tan afectado que nadie vistió traje de fiesta.   5  El Señor continuó diciendo a Moisés: –Di a los israelitas: Son un pueblo terco y terminaría aniquilándolos aunque fuera muy poco el tiempo que anduviera con ustedes. Pero si se quitan las joyas que llevan encima, veré qué puedo hacer por ustedes.   6  Y desde lo de Horeb los israelitas no volvieron a ponerse sus trajes de fiesta.   7  Moisés tomó la tienda y la instaló fuera del campamento, a cierta distancia de él, y la llamó tienda del encuentro. Todo el que quería consultar al Señor, tenía que salir fuera del campamento y dirigirse a la tienda del encuentro.   8  Cuando salía Moisés, todo el mundo se ponía de pie y, situándose cada uno a la puerta de su propia tienda, seguían a Moisés con la mirada hasta que entraba en la tienda.   9  En cuanto Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda mientras el Señor hablaba con Moisés.   10  El pueblo contemplaba la columna de nube, que permanecía a la entrada de la tienda; entonces todo el mundo se postraba, cada uno en la entrada de su tienda.   11  El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como un hombre habla con su amigo. Luego Moisés regresaba al campamento; pero Josué, su ayudante, hijo de Nun, no se movía de la tienda.   12  Moisés dijo al Señor: –Tú mismo me ordenaste: «Conduce a este pueblo», pero no me dijiste a quién enviarías en mi ayuda y eso que tú me habías dicho: «Eres mi hombre de confianza y gozas de mi protección».   13  Pues bien, si gozo de tu protección, descúbreme, por favor, tus proyectos. Así te reconoceré y seguiré gozando de tu protección. Considera, además, que esta nación es tu pueblo.   14  El Señor le respondió: –Yo mismo te guiaré y te daré un lugar de descanso.   15  Insistió Moisés: –Si no vienes con nosotros, no nos hagas salir de aquí;   16  porque ¿cómo voy a estar seguro de que gozamos de tu protección, yo y tu pueblo, si tú no vienes con nosotros? Pero si vienes se verá que yo y tu pueblo somos diferentes entre todos los pueblos de la tierra.   17  Y el Señor contestó a Moisés: –Haré lo que me pides, porque gozas de mi protección y eres mi hombre de confianza.   18  Moisés pidió al Señor: –Muéstrame tu gloria.   19  El Señor le respondió: –Yo mismo te haré ver toda mi gloria, y en tu presencia pronunciaré el nombre del Señor. Yo protegeré a quien quiera y tendré compasión de quien me parezca;   20  sin embargo, no podrás ver mi cara, porque quien la ve no sigue vivo.   21  El Señor añadió: –Ahí tienes un sitio junto a mí, puedes ponerte sobre la roca;   22  cuando pase mi gloria, te meteré en una grieta de la roca y te cubriré con la palma de mi mano hasta que yo haya pasado;   23  y cuando retire mi mano, me verás de espaldas porque de frente nadie me puede ver.