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Éxodo 18 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho en favor de Moisés y de su pueblo Israel, y supo que el Señor había sacado a Israel de Egipto.   2  Jetró, suegro de Moisés, había recogido a Séfora, mujer de Moisés, cuando éste la hizo regresar,   3  y también a sus dos hijos, que se llamaban Guersón (pues Moisés había dicho: «soy extranjero en tierra extraña»),   4  y Eliezer (pues Moisés había dicho: «el Dios de mi padre ha sido mi ayuda y me ha librado de la espada del faraón»).   5  Jetró, suegro de Moisés, tomó a los dos hijos y a la mujer, y fue en busca de Moisés hasta el desierto, a la montaña de Dios donde estaba acampado,   6  y le envió este mensaje: –Soy Jetró, tu suegro, y vengo con tu mujer y tus dos hijos.   7  Moisés salió al encuentro de su suegro e inclinándose lo besó; y después de preguntarse mutuamente cómo estaban, entraron en la tienda.   8  Moisés contó a su suegro todo lo que había hecho el Señor al faraón y a los egipcios por amor a Israel, todos los contratiempos que habían tenido por el camino y cómo el Señor los había librado de ellos.   9  Jetró se alegró de todo el bien que el Señor había hecho a Israel, salvándolo del poder de los egipcios,   10  y dijo: –¡Bendito sea el Señor, que los ha librado de los egipcios y del faraón! El ha librado a este pueblo del poder de los egipcios.   11  Ahora reconozco que el Señor es más grande que todos los dioses, porque ha librado a su pueblo de la opresión egipcia.   12  Luego Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y otros sacrificios al Señor. Aarón y todos los ancianos de Israel, vinieron a compartir con el suegro de Moisés el banquete que se celebró en presencia del Señor.   13  Al día siguiente, Moisés se sentó a solucionar los pleitos del pueblo, y todo el pueblo acudía a él desde la mañana a la tarde.   14  Cuando su suegro vió lo que hacía Moisés, le preguntó: –¿Qué manera es ésa de atender al pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo a juzgar mientras todo el pueblo espera de pie desde la mañana a la tarde?   15  Moisés le respondió: –Porque el pueblo recurre a mí para conocer la voluntad de Dios.   16  Cuando tienen un pleito vienen a mí, y yo juzgo entre unos y otros, y les doy a conocer los preceptos y las leyes de Dios.   17  Entonces, su suegro le dijo: –Tu procedimiento no es bueno.   18  Se agotará este pueblo que recurre a ti, y te agotarás tú, porque es una carga demasiado pesada para ti, y tú solo no puedes con ella.   19  Escúchame, voy a darte un consejo, y que Dios te asista. Tú serás el mediador del pueblo y tú llevarás sus asuntos ante Dios.   20  Instruirás al pueblo en los preceptos y leyes, les enseñarás cómo deben comportarse y les dirás lo que deben hacer.   21  Pero tú elige de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres íntegros que no se dejan sobornar, y nómbralos jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez,   22  para que sean los jueces ordinarios del pueblo. Que a ti te lleven únicamente los asuntos más importantes; los demás, que los juzguen ellos. Así aligerarás tu carga, al compartirla ellos contigo.   23  Si procedes así, Dios te dará instrucciones, tú podrás cumplir mejor tu cometido, y este pueblo podrá llegar en paz a su hogar.   24  Moisés escuchó a su suegro, e hizo todo lo que le había aconsejado.   25  Eligió de entre los israelitas hombres hábiles, y los puso al frente del pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.   26  Ellos eran los jueces ordinarios del pueblo. Las cuestiones más difíciles se las llevaban a Moisés, y las de menor importancia las resolvían ellos.   27  Después, Moisés despidió a su suegro, y éste regresó a su tierra.