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Ester 6 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Aquella noche el rey no pudo conciliar el sueño; así que mandó traer el libro de los anales o crónicas para que se lo leyeran.   2  Allí constaba que Mardoqueo había descubierto a Bigtán y Teres, los dos eunucos de la guardia real que habían querido atentar contra el rey Asuero. El rey preguntó: –¿Qué honor o dignidad se le dio a Mardoqueo por ésto? Los cortesanos que atendían al rey respondieron: –No se le dio nada.   4  Preguntó entonces el rey: –¿Quién está en el patio? Amán acababa de entrar en el patio exterior de palacio para pedir al rey que colgara a Mardoqueo en la horca que le había preparado.   5  Los cortesanos le respondieron: –El que está en el patio es Amán. Dijo el rey: –Que entre.   6  Cuando entró Amán, el rey le preguntó: –¿Qué se puede hacer a un hombre a quien el rey quiere honrar? Amán se dijo: «¿A quién va a querer honrar el rey sino a mí?»   7  y respondió: –¿Una persona a la que el rey quiere honrar?   8  Que le traigan vestiduras regias, de las que usa el rey, un caballo de los que monta el rey, y una corona real para su cabeza.   9  La ropa y el caballo se entregarán a un dignatario real perteneciente a la nobleza, y éste vestirá al hombre a quien el rey quiera honrar; y lo paseará a caballo por la plaza de la ciudad, proclamando ante él: «Así se trata al que el rey quiere honrar».   10  Entonces dijo el rey a Amán: –Toma en seguida la ropa y el caballo, tal como has dicho, y haz todo eso con el judío Mardoqueo, que está sentado a la puerta del palacio real. Y no omitas nada de lo que has dicho.   11  Amán tomó los vestidos y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo paseó a caballo por la plaza de la ciudad, proclamando ante él: «Así se trata a quien el rey quiere honrar».   12  Después Mardoqueo regresó a su puesto en el palacio, mientras Amán corría hacia su casa, triste y avergonzado.   13  Contó a su mujer Zeres y a todos sus amigos lo que había pasado. Zeres y sus consejeros le dijeron: –Si ese Mardoqueo que te está haciendo caer es de raza judía, no podrás con él; al contrario, te hundirás ante él; no podrás prevalecer sobre él porque el Dios vivo está con él.   14  Estaban todavía hablando, cuando llegaron los eunucos del rey para llevarle en seguida al banquete preparado por Ester.