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Efesios 5 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Sean, pues, imitadores de Dios como hijos suyos muy queridos.   2  Y hagan del amor la norma de su vida, a imitación de Cristo que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros como ofrenda y sacrificio de suave olor a Dios.   3  En cuanto a la lujuria o cualquier clase de impureza o avaricia, que ni siquiera se nombren entre ustedes, pues así corresponde a creyentes.   4  Y lo mismo hay que decir de las palabras obscenas y las conversaciones estúpidas o indecentes que están fuera de lugar. Ocúpense más bien en dar gracias a Dios.   5  Porque deben saber que ningún lujurioso, adúltero o avaro –que es como si fuera idólatra– tendrá parte en la herencia del reino de Cristo y de Dios.   6  Que nadie los seduzca con razonamientos vanos; son precisamente estas cosas las que encienden la ira de Dios contra los hombres rebeldes.   7  No se hagan, pues, cómplices suyos.   8  En otro tiempo eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Compórtense como hijos de la luz,   9  cuyo fruto es la bondad, la justicia y la verdad.   10  Busquen lo que agrada al Señor   11  y no tomen parte en las obras vanas de quienes pertenecen al reino de las tinieblas; al contrario, denúncienlas,   12  pues lo que ésos hacen en secreto, hasta decirlo da vergüenza.   13  Pero cuando todo eso haya sido denunciado por la luz, quedará al descubierto;   14  y lo que queda al descubierto es a su vez luz. Por eso se dice: Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo.   15  Pongan, pues, atención en comportarse no como necios, sino como sabios,   16  aprovechando el momento presente, porque corren malos tiempos.   17  Por lo mismo, no sean irreflexivos; antes bien, traten de descubrir cuál es la voluntad del Señor.   18  Tampoco se emborrachen, pues el vino fomenta la lujuria. Al contrario, llénense del Espíritu,   19  y reciten en sus reuniones salmos, himnos y cánticos inspirados. Canten y toquen para el Señor de todo corazón,   20  y den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas en nombre de nuestro Señor Jesucristo.   21  Ténganse mutuamente respeto en honor a Cristo.   22  Que las mujeres respeten a sus maridos como si se tratara del Señor;   23  pues el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y al mismo tiempo salvador del cuerpo, que es la Iglesia.   24  Y como la Iglesia es dócil a Cristo, así también deben serlo plenamente las mujeres a sus maridos.   25  Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella   26  para consagrarla a Dios, purificándola por medio del agua y la palabra.   27  Se preparó así una Iglesia esplendorosa, sin mancha ni arruga ni cosa parecida; una Iglesia santa e inmaculada.   28  Igualmente, los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama;   29  pues nadie odia a su propio cuerpo, antes bien lo alimenta y lo cuida como hace Cristo con su Iglesia,   30  que es su cuerpo, del cual nosotros somos miembros.   31  Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y llegarán a ser los dos uno solo.   32  Gran misterio es éste, que yo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.   33  En resumen, que cada uno ame a su mujer como se ama a sí mismo, y que la mujer respete al marido.