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Deuteronomio 18 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni herencia como los demás israelitas, sino que vivirán de los sacrificios ofrecidos al Señor y de su patrimonio.   2  No compartirán la herencia de sus hermanos. El Señor será su herencia como les ha dicho.   3  Cuando alguien del pueblo ofrezca un sacrificio de ganado vacuno u ovino, los sacerdotes tendrán derecho a recibir la espalda, la mandíbula y el estómago.   4  Darás, además, al sacerdote las primicias de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas.   5  Porque a él y a sus hijos los ha elegido el Señor tu Dios entre todas tus tribus para que estén en su presencia celebrando siempre el culto en honor del Señor.   6  Si un levita, procedente de cualquiera de las poblaciones de Israel, viene por propio deseo y entra en el lugar elegido por el Señor,   7  podrá celebrar el culto en honor del Señor tu Dios, como todos sus hermanos levitas que están allí ante el Señor,   8  y disfrutar de una porción igual a la suya, sin tener en cuenta cuál sea su patrimonio   9  Cuando hayas entrado en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar, no imites las abominaciones de aquellos pueblos.   10  Que nadie entre los tuyos sacrifique en el fuego a su hijo o a su hija; que nadie practique la adivinación, la astrología, la hechicería o la magia;   11  que nadie consulte a las ánimas o a los espíritus, ni evoque a los muertos.   12  Quien hace esto es detestable ante el Señor. Precisamente por estas abominaciones es por lo que el Señor tu Dios expulsa a esos pueblos de tu presencia.   13  Sé perfecto ante el Señor tu Dios.   14  Esos pueblos que vas a expulsar escuchan a hechiceros y adivinos, pero a ti nada de esto te permite el Señor tu Dios.   15  El Señor tu Dios suscitará en medio de tus hermanos un profeta como yo; a él lo escucharán ustedes.   16  Es lo que pediste al Señor tu Dios en el Horeb, el día de la asamblea, cuando le dijiste: «No quiero escuchar más la voz del Señor mi Dios ni quiero volver a ver aquel gran fuego, para no morir».   17  Entonces el Señor me respondió: «Dicen bien.   18  Yo les suscitaré en medio de sus hermanos un profeta como tú; pondré mis palabras en su boca y él les dirá todo lo que yo le mande.   19  Al que no escuche las palabras que él diga en mi nombre yo mismo le pediré cuentas.   20  Pero el profeta que tenga el atrevimiento de anunciar en mi nombre lo que yo no le haya ordenado decir o hable en nombre de otros dioses, morirá».   21  Acaso te preguntes: «¿Cómo podré reconocer una palabra que no sea del Señor?»   22  Si lo que dice el profeta en nombre del Señor no sucede ni se cumple su palabra, entonces esa palabra no es del Señor. Ese profeta ha hablado temerariamente; no le tengas miedo.