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2 Crónicas 23 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  El año séptimo Yoyadá decidió convocar a los jefes de cien hombres, a saber, Azarías, hijo de Yeroján, Ismael, hijo de Juan, Azarías, hijo de Obed, Masayas, hijo de Adayas y Elisafat, hijo de Zicrí, e hizo un pacto con ellos.   2  Recorrieron Judá, reunieron a los levitas de todas las ciudades y a los jefes de los clanes patriarcales de Israel, y acudieron a Jerusalén.   3  Toda la asamblea hizo un pacto con el rey en el templo de Dios. Yoyadá les dijo: –Este es hijo del rey. A él le corresponde reinar según lo dispuesto por el Señor sobre los descendientes de David.   4  Esto es lo que harán: la tercera parte de ustedes que el sábado comienza el turno de guardia, tanto sacerdotes como levitas, custodiará las puertas del templo;   5  otra tercera parte, custodiará las del palacio del rey, y la tercera parte que resta, la puerta del Fundamento. El pueblo estará en los atrios del templo del Señor.   6  Nadie entrará en el templo excepto los sacerdotes y levitas que estén de servicio; éstos podrán entrar, porque están consagrados; pero el pueblo deberá observar las prescripciones del Señor.   7  Los levitas formarán en torno al rey con sus armas en la mano; todo el que intente entrar en el templo morirá; acompañarán al rey a todas partes.   8  Los levitas y todo Judá cumplieron al detalle las órdenes del sacerdote Yoyadá: cada uno reunió a sus hombres, los que el sábado se turnaban en el servicio de guardia, porque el sacerdote Yoyadá no dejó que se fueran los que concluían su turno.   9  Yoyadá entregó a los jefes de cien hombres las lanzas, escudos y adargas del rey David, que se guardaban en el templo de Dios.   10  Luego colocó a todo el pueblo con las armas en la mano a uno y otro lado del templo, rodeando el altar y el templo para proteger al rey.   11  Entonces Yoyadá sacó al hijo del rey, le colocó la corona y lo proclamó rey. Yoyadá y sus hijos lo ungieron y gritaron: –¡Viva el rey!   12  Cuando Atalía oyó el tumulto de la gente que corría y aclamaba al rey, se abrió paso entre el pueblo y se dirigió al templo del Señor.   13  Allí vio al rey de pie sobre el estrado, junto a la entrada. Los oficiales y los que tocaban las trompetas estaban a su lado, mientras la gente gritaba alegremente y tocaban las trompetas. Los músicos acompañaban las aclamaciones tocando sus instrumentos. Entonces Atalía se rasgó las vestiduras y gritó: –¡Traición!, ¡traición!   14  El sacerdote Yoyadá ordenó a los jefes de cien que estaban al mando del ejército: –Sáquenla fuera del recinto y maten a todo el que la siga. Como el sacerdote había dicho que no la mataran en el templo del Señor,   15  la arrestaron y pasada la puerta de las caballerizas del palacio del rey, la mataron.   16  Yoyadá selló un pacto con el rey y el pueblo por el cual se comprometían a ser el pueblo del Señor.   17  Inmediatamente todo el pueblo fue al templo de Baal y lo destruyó. Hicieron completamente pedazos sus altares e imágenes y allí mismo, delante de los altares, degollaron a Matán, sacerdote de Baal.   18  Yoyadá confió a los sacerdotes levitas la custodia del templo del Señor. A ellos había distribuido David por turnos para servir en el templo del Señor y ofrecer holocaustos en él entre cánticos de júbilo según lo prescrito en la ley de Moisés y en las indicaciones de David.   19  Puso porteros en las puertas del templo del Señor para impedir la entrada a toda persona impura.   20  Acompañado de los jefes de cien, de los nobles, de las autoridades y de todo el pueblo, llevó al rey desde el templo del Señor al palacio del rey. Entraron por la puerta superior y sentaron al rey en el trono real.   21  Todo el pueblo se llenó de alegría y la ciudad recobró la calma. Atalía había muerto a espada.