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2 Crónicas 10 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  Roboán fue a Siquén, donde estaba reunido Israel para proclamarlo rey.   2  Informado de ello Jeroboán, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, a donde había huido del rey Salomón, regresó de allí.   3  Enviaron, pues, a llamar a Jeroboán y acudió con toda la asamblea de Israel. Y dijeron a Roboán:   4  –Tu padre nos ha puesto un yugo muy pesado. Alivia tú ahora la dura servidumbre a que nos sometió tu padre y el pesado yugo que nos impuso, y te serviremos.   5  Les respondió: –Regresen a verme dentro de tres días. El pueblo se retiró.   6  El rey Roboán consultó a los ancianos que habían sido consejeros durante la vida de su padre Salomón, y les preguntó: –¿Qué me aconsejan que responda a este pueblo?   7  Ellos le dijeron: –Si tú tratas con benevolencia a este pueblo, si sabes condescender y los tratas amablemente, ellos estarán siempre a tu servicio.   8  Pero Roboán rechazó este consejo de los ancianos y pidió parecer a sus jóvenes compañeros de infancia que se habían educado con él y estaban a su servicio.   9  Les preguntó: –¿Qué me aconsejan que responda a este pueblo que me ha hablado así: «Aligera el yugo que tu padre puso sobre nosotros»?   10  Los jóvenes que se habían educado con él le respondieron: –A este pueblo que te ha dicho eso le responderás: «Mi dedo meñique es más gordo que la espalda de mi padre.   11  Mi padre puso sobre ustedes un yugo pesado, pero yo lo haré aún más pesado; mi padre los azotó con látigo, pero yo lo haré con alacranes».   12  Al tercer día, siguiendo la indicación del rey de reunirse con él a los tres días, Jeroboán junto con todo Israel se presentó ante Roboán.   13  Este los trató duramente; rechazó el consejo de los ancianos y, siguiendo el parecer de los jóvenes,   14  les dijo: –Mi padre les puso un yugo pesado, pero yo lo haré más pesado aún; mi padre los azotó con látigo, pero yo lo haré con alacranes.   15  Así pues, el rey no escuchó al pueblo, según los planes de Dios, para que se cumpliera la palabra que había dado el Señor a Jeroboán, hijo de Nabat, por medio de Ajías de Siló.   16  Viendo todos los israelitas que el rey no los había escuchado, le dijeron: –¿Qué tenemos que ver nosotros con David? ¿Acaso compartimos nuestra herencia con el hijo de Jesé? ¡A tus tiendas, Israel! ¡Y ahora, preocúpate por tu familia, David!   17  Los de Israel regresaron a sus casas, si bien los israelitas residentes en las ciudades de Judá siguieron sometidos a Roboán.   18  El rey Roboán envió como mediador a Adonirán, el encargado de reclutar trabajadores forzados, pero los israelitas lo mataron a pedradas. El propio Roboán tuvo que subir a toda prisa en su carro de guerra y escapar a Jerusalén.   19  Así se separó Israel de la dinastía de David hasta el día de hoy.