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1 Reyes 1 - Español - Biblia de América 1994 - Bible.is - SPNBDA

  1  El rey David era muy viejo y, aunque lo tapaban con muchas mantas, no lograba entrar en calor.   2  Sus servidores le propusieron: –¿Por qué no buscamos para nuestro señor el rey una joven virgen, que lo asista, lo cuide y duerma con él, y así nuestro señor el rey entrará en calor?   3  Buscaron, pues, una joven hermosa por todo el territorio de Israel; encontraron a Abisag, la sunamita, y se la trajeron al rey.   4  La joven era bellísima; atendía al rey y lo cuidaba, pero el rey no tuvo relaciones con ella.   5  Mientras tanto, Adonías, el hijo de Jaguit, soñaba con ser rey. Consiguió carros de guerra, caballería y cincuenta hombres de escolta.   6  Su padre no se lo había reprochado en toda su vida, ni le había preguntado por qué actuaba así. Era muy apuesto, y había nacido después de Absalón.   7  Era amigo de Joab, hijo de Seruyá, y del sacerdote Abiatar, los cuales tomaron partido por él.   8  Pero el sacerdote Sadoc y Benayas, hijo de Yoyadá, el profeta Natán, Semey, amigo de David, Reí y los valientes de la guardia de David no estaban a favor de Adonías.   9  Un día, Adonías ofreció un sacrificio de las mejores ovejas, toros y bueyes junto a la piedra de Zojélet, junto a la Fuente de Roguel; invitó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Judá, servidores del rey,   10  pero no invitó al profeta Natán, ni a Benayas, ni a los valientes de la guardia, ni a su hermano Salomón.   11  Natán dijo entonces a Betsabé, madre de Salomón: –¿Sabes que Adonías, hijo de Jaguit, se ha proclamado rey sin que lo sepa David, nuestro señor?   12  Voy a darte un consejo, para que salves tu vida y la de tu hijo Salomón.   13  Vete a ver al rey David y dile: ¿Acaso no hiciste a tu sierva este juramento, ¡oh rey mi señor!: «Tu hijo Salomón me sucederá en el reino y se sentará en mi trono»? Entonces, ¿cómo es que reina Adonías?   14  Y mientras tú estés hablando con el rey, entraré yo y confirmaré tus palabras.   15  Entró, pues, Betsabé en la habitación del rey. El rey estaba muy envejecido, y Abisag, la sunamita, lo servía.   16  Betsabé se inclinó e hizo una reverencia al rey. El rey le dijo: –¿Qué quieres?   17  Ella contestó: –Señor mío, por el Señor, tu Dios, tú juraste a tu sierva: «Tu hijo Salomón me sucederá en el reino y se sentará en mi trono».   18  Ahora resulta que Adonías se ha proclamado rey sin que tú, mi señor el rey, lo sepas.   19  Ha sacrificado bueyes, los mejores toros y ovejas en cantidad, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, general del ejército, pero no ha invitado a Salomón, tu siervo.   20  En ti, oh rey, mi señor, están los ojos de todo Israel, esperando que designes a tu sucesor en el trono.   21  De lo contrario, cuando el rey mi señor haya muerto, yo y mi hijo Salomón apareceremos como usurpadores.   22  Mientras estaba hablando con el rey, llegó el profeta Natán.   23  Avisaron al rey diciendo: –Está aquí el profeta Natán. Natán se presentó al rey, se postró ante él rostro en tierra   24  y le dijo: –Oh rey mi señor, sin duda has dispuesto que Adonías te suceda en el reino y se siente en tu trono.   25  Porque ha bajado hoy y ha inmolado bueyes, los mejores toros y ovejas en cantidad, y ha invitado a todos los hijos del rey, a los jefes del ejército y al sacerdote Abiatar. Ahora están comiendo y bebiendo en su compañía; y gritan: «¡Viva el rey Adonías!»   26  Pero ni me ha invitado a mí, tu servidor, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benayas, hijo de Yoyadá, ni a tu siervo Salomón.   27  ¿Es posible que el rey, mi señor, haya ordenado esto sin haber notificado a sus servidores quién sucederá en el trono al rey mi señor?   28  El rey David dijo: –Llamen a Betsabé. Ella se presentó al rey y se quedó de pie ante él.   29  Entonces el rey hizo este juramento: –¡Vive el Señor, que me ha salvado de todo peligro!   30  Yo te juré por el Señor, Dios de Israel, que tu hijo Salomón me sucedería en el reino y se sentaría en mi trono en mi lugar. ¡Pues así lo haré hoy mismo!   31  Betsabé, inclinándose rostro en tierra, se postró ante el rey y dijo: –¡Viva por siempre mi señor, el rey David!   32  David ordenó: –Llamen al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benayas, hijo de Yoyadá.   33  Ellos se presentaron al rey, y él les dijo: –Tomen con ustedes la escolta real, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula y bájenlo a Guijón.   34  Allí el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán como rey de Israel, y ustedes tocarán la trompeta y gritarán: ¡Viva el rey Salomón!   35  Después subirán detrás de él, y cuando llegue aquí, se sentará en mi trono y empezará a reinar en mi lugar, pues a él lo he designado para que reine sobre Israel y sobre Judá.   36  Benayas, hijo de Yoyadá, respondió al rey: –¡Amén! ¡Así lo disponga el Señor, Dios del rey, mi señor!   37  ¡Qué el Señor esté con Salomón, igual que estuvo con mi señor el rey, y que haga su trono más glorioso que el trono de mi señor, el rey David!   38  Así pues, el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benayas, hijo de Yoyadá, los quereteos y los peleteos bajaron, montaron a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Guijón.   39  El sacerdote Sadoc tomó de la tienda de la presencia el cuerno del óleo y ungió a Salomón. Entonces tocaron la trompeta y todo el pueblo gritó: –¡Viva el rey Salomón!   40  Después subieron detrás de él tocando flautas; las señales de alegría eran tan grandes que parecía que la tierra se iba a abrir con el griterío.   41  Adonías y todos sus invitados oyeron el griterío cuando terminaban el banquete. También Joab oyó el sonido de la trompeta y dijo: –¿A qué se debe ese griterío del pueblo?   42  Aún estaba hablando, cuando llegó Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar. Adonías le dijo: –Pasa, tú eres un valiente y traerás buenas noticias.   43  Jonatán le dijo: –Todo lo contrario. El rey David, nuestro señor, ha proclamado rey a Salomón.   44  Ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benayas, hijo de Yoyadá, a los quereteos y peleteos, y lo han montado en la mula del rey;   45  y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Guijón. Luego han subido desde allí, llenos de alegría, y los habitantes de la ciudad han salido a las calles. Este es el griterío que ustedes han oído.   46  Más aún, Salomón se ha sentado en el trono del rey.   47  Y los servidores del rey han ido a felicitar a nuestro señor, el rey David, diciendo: «¡Qué tu Dios haga a Salomón más famoso que a ti, y su trono sea más glorioso que el tuyo!». El rey ha hecho una inclinación reverente desde su lecho   48  y ha dicho: «¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que me ha concedido hoy un sucesor, y mis ojos pueden verlo!».   49  A los invitados de Adonías les entró miedo, se levantaron y se fueron cada uno por su lado.   50  Adonías temeroso de Salomón, fue a aferrarse a las esquinas que sobresalen del altar.   51  Entonces le informaron a Salomón: –Adonías tiene miedo del rey Salomón y se ha aferrado a las esquinas que sobresalen del altar, diciendo: «Júreme hoy el rey Salomón que no mandará matar a espada a su siervo».   52  Salomón dijo: –Si se porta lealmente, no caerá en tierra uno solo de sus cabellos; pero si es sorprendido en delito, morirá.   53  Y mandó que lo retiraran del altar. Adonías vino y se postró ante el rey Salomón; éste le dijo: –¡Vete a tu casa!